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Sara Facio

Sara Facio. Fotografías

Sara Facio

Del 03 de Agosto al 26 de Agosto de 2012 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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Curadores: Elio Kapszuk, Renato Rita.

A esta maravillosa ocasión que desarrolló los aspectos culminantes de personalidades y circunstancias tuvo su origen en la deslumbrante muestra que percibió Sara en París de Otto Steiner que le confirmó que la fotografía era un arte acabado. Luego su espíritu viajero y curioso terminó por consolidar esta monumental obra que hoy nos ofrece.

 

En esta completa y variopinta muestra antológica, se inicia un recorrido desde los tempranos años 60 hasta el 2010. Sus Primeros Premios (1960), imágenes del libro Buenos Aires Buenos Aires (1960/65),  escritores como Vargas Llosa o Sábato en la serie Escritores de América latina (1960/2005); los rostros del dolor y la pobreza de su libro Humanario, la historia reciente plasmada en los Funerales de Perón (1974) o su mirada sobre los que miran arte en Por amor al Arte (1960/ 2005); son apenas algunas de las piezas fotográficas que se expondrán en la muestra. Desde la inolvidable Maria Elena Walsh, el rostro atormentado de Alejandra Pizarnik, el magistral Borges, Neruda, hasta las esenciales imágenes de Humanario; dan cuenta de una mirada amorosa y cuidadosa sobre lo real.

 

Cronopios recibe en enfática coincidencia, el testimonio agudo de una artista que permite encontrar en nuestras necesidades de conocimiento de aquellos aspectos domésticos que configuran la cultura de los espacios artísticos y vernáculos de una determinada singularidad psicológica. Esta muestra de doscientas obras es un claro ejemplo de una vida dedicada a subrayar y poner en escena éstas inevitables particularidades, ya sean consagradas figuras, como de gestos anónimos cargados de énfasis. Una antológica exposición de trascendente testimonialidad.

 

“Reconocer es la posibilidad de captar una singularidad en lo habitual y redefinir de manera más exhaustiva aquello que llevamos como sabido, permitiendo que el detalle o el gesto de una situación nos involucre por sobre lo heredado. El útil encuentro con el conocimiento es una potestad del artista ansioso de verdad. Creo que esto es lo que permite a la mirada de Sara acomodar a nuestra visión la trascendente sustancia de lo vital.”, expresa el curador Renato Rita.

TEXTO CURATORIAL

 

¿Cómo se puede sentir un artista cuando las imágenes que se nos instalan al hablar de determinados personalidades de nuestra cultura se convierten en su representación icónica? 

 

En producción nos concentramos en hacer que las cosas sucedan, se materialicen. Por lo tanto es normal que el foco esté puesto en el resultado, en aquello que logramos mostrar como consecuencia de nuestro trabajo. Sin embargo hoy quiero escribir sobre el proceso, ese momento embrionario donde todo puede pasar. Compartir muchas horas con Sara y mi compañero Renato Rita repasando cada una de las fotos de las distintas series que componen esta antológica, con el objetivo de conformar un cuerpo de obra pensado especialmente para la sala Cronopios del CCR, me devolvió el placer por la “cocina” de una muestra.

 

La situación es fácil de relatar, tomábamos cada una de las fotos impresas, nos las pasábamos de mano en mano alumbrados por una lámpara con trípode e historia, mientras ella nos compartía algún dato, detalle o relato según lo que ameritaba cada imagen. Elegíamos. Al principio nos medíamos, como probando, luego llegó la fluidez, la confianza y el humor. Es extraordinaria la forma, sin ataduras, en que Sara se refiere a su obra. Todo esta ordenado en cajas, meticulosamente clasificado y conservado. Resumiendo: privilegio.

 

Sara tiene un escáner en los ojos, registra todo, cada movimiento y cada comentario pero sin ánimos de control, su observación esta lejos de ser intimidatoria, es su forma de conocer al otro. Y eso es lo que se intuye en sus fotos, esa particular forma de contar lo que ve. Me convenzo una vez más que no se trata de estar con la persona adecuada en el momento justo. La diferencia la constituye la poética de la mirada: la narración del sentimiento.

 

Las series representan cada una un concepto, pueden ser referidas a una sola persona, como es el caso de Cortázar, Borges u otras que abarcan una temática. Unas y otras tienen una característica particular, no se remiten a un solo momento sino que son una secuencia producida a lo largo del tiempo. Se trata de una obra plural construida en forma simultánea y enriquecida por la constancia y permanencia de una idea.


Sara es creadora de identidad, porque sus imágenes nos constituyen y son parte indisoluble de nuestro imaginario. Conocemos a través de ella. 

 

Director Operativo de Programación y Curaduría
Elio Kapszuk

 

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Testimonios

                                          ”Lo que hará pasar a la posteridad a tu obra no es el problema que hayas escogido, ni el espíritu con que lo trates; son los personajes que hayas creado y el ambiente en que lo hayas sumergido”.
                                                                                                                               Arthur Schnitzler                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     
 

 

El gesto oportuno que captura Sara Facio en la foto, término doméstico que sitúa la intención, define el estilo de alguien que bucea en lo esencial sin apartarse de lo característico.

 

Reconocer es la posibilidad de captar una singularidad en lo habitual y redefinir de manera más exhaustiva aquello que llevamos como sabido, permitiendo que el detalle o el gesto de una situación nos involucre por sobre lo heredado. El útil encuentro con el conocimiento es una potestad del artista ansioso de verdad. Creo que esto es lo que permite a la mirada de Sara acomodar a nuestra visión la trascendente sustancia de lo vital.

 

Retratar un personaje cuya carga de significado es trascendente, por caso la de un escritor consagrado, es intentar atravesar el aura condicionante y dejar al descubierto un detalle constitutivo de su humano doméstico, poniendo en evidencia un aspecto inconfundible de su singular personalidad. Este hecho, que nos instala la imagen selecta, genera la posibilidad de que el autor elegido  sea sinónimo de su apariencia retratada, o sea que nombramos  a Julio Cortázar y se ilumina el paradigma que instaló Sara Facio.

 

La aguda observación y paciencia que permiten esta referencia aplicada ya atravesó más de medio siglo de dedicación, dotando de reflejos útiles  los dispositivos creativos. La mirada focal de Sara Facio tiene domesticado el alerta profesional, logrando de esta manera un estado de sensación confortable y no una contracción espasmódica, generando un trato agradable y olvidado con la mirada analítica. Los detalles, los signos y la luz están continuamente esperando, siendo los gestos, frases y posturas, incesantes proveedores del cantero selectivo que definen el momento donde encontrar la magnitud deseada. En toda su obra no hay atisbo de la cocina: fulgura incesante el aura espontánea.

 

Nosotros somos el paisaje, es decir que es en lo humano donde reconocemos lo esencial; Sara Facio distante y fervorosa nos atiende en nuestras premisas, y nosotros nos reconocemos al acercarnos a aquellos que son un tributo para el ser. Para el desasosegado tenor de estos tiempos, a través de sus personajes, Sara nos alcanza su dedicada atención.


Renato Rita

Curador

 
 

Conocí personalmente a Sara Facio a mediados de la década de los 90 cuando estábamos presentando una exposición de su autoría en Córdoba. Quedé fuertemente impactado por la obra y por su personalidad.

Es, sin dudas, una de las mayores exponentes de la fotografía argentina; y más allá de su propia obra quiero mencionar algo muy significativo de su trayectoria: su enorme capacidad pedagógica y su valor de “interlocutora” de otros artistas, lo que sin duda, la llevó a fundar en 1973, junto a la fotógrafa guatemalteca María Cristina Orive “La Azotea”: primera editorial argentina dedicada al arte fotográfico. Con saludable generosidad la editorial publicó algunas decenas de libros de grandes fotógrafos del pasado y del presente.

 

Posteriormente y con infatigable tarea fundó la primera fotogalería que se estableció en nuestro medio, en la planta baja del Teatro San Martín. Durante 13 años desfilaron por aquella fotogalería, sin restricciones ni prejuicios ideológicos o de cualquier orden, importantes muestras nacionales e internacionales. Y no se puede dejar de mencionar su tarea llevada a cabo en el Museo Nacional de Bellas Artes, que comenzó su espacio fotográfico y su patrimonio con una donación de fotografías de su propia colección. Solo una interlocutora como Sara Facio, atenta a lo propio y a lo ajeno pudo generar estos espacios que finalmente le dieron a la fotografía un merecido espacio institucional.

 

Apoyando el Festival de la Luz, hoy programamos en la Sala Cronopios la muestra antológica de la gran invitada Sara Facio. Para nosotros esta muestra tiene carácter de homenaje a quien nos ha venido dando su propia e intransferible mirada a través de lo que sigue siendo la pasión de su vida: la fotografía.
El Centro Cultural Recoleta, presenta a su público con inocultable orgullo, a esta artista que desde sus maravillosos retratos  -de los que huelga cualquier comentario- hasta los más variados temas, permite presenciar y apreciar a una de las grandes artistas de nuestro país.

 

 

Claudio  Patricio Massetti
Director General del
Centro Cultural Recoleta

 


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Es para el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires un inmenso honor contar con una muestra de la gran fotógrafa argentina, Sara Facio en nuestro querido Centro Cultural Recoleta.
Fotografías memorables forman parte de la obra de esta artista, quien además supo llevar su oficio de reportera gráfica y fotógrafa   hacia un lugar de jerarquía para ella y para muchos colegas que la reconocen como a una auténtica maestra. No es menor su actual dedicación al trabajo editorial que ella misma hizo crecer y que implica un enorme aporte al mundo de la fotografía y del arte.

 

El inmortal  Julio Cortázar de Sara Facio, la expresión de niña de María Elena Walsh o las fotos de Borges resultan imágenes que retrataron definitivamente a nuestros escritores. Un personalísimo e incansable camino llevó a Facio, desde el trabajo para importantes agencias hasta su propio sello creativo.  
Hoy celebramos, una vez más, la posibilidad de pararnos frente a su obra y de reconocer en ella a tantas personas que hicieron a la cultura de nuestra ciudad y nuestro país y tanta historia que supo capturar la lente aguda de su cámara.

 

Hernán Lombardi
Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires      
 

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
ars omnibus auspician Buenos Aires Gobierno de la ciudad Ley de mecenazgo Itau Cultural Satelital Artebus