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Restos, Rastros y Rostros & Boquitas pintadas

Restos, Rastros y Rostros & Boquitas pintadas

Eduardo Médici

Del 24 de Agosto al 25 de Septiembre de 2005  - Entrada: libre y gratuita

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Presentación de dos de sus series.
textos de catálogo de Jorge López Anaya.
La pintura irónica y descarnada de Eduardo Médici
Las pinturas que expone Eduardo Médici fueron realizadas en la primera mitad de 2005. Representan rostros femeninos y cuerpos desnudos del mismo sexo; en ellos predomina una representación subjetiva, directa, con deformaciones no expresionistas. El énfasis está puesto en el color y en los fondos. Son los colores los que introducen las subdivisiones espaciales.Aparecen, por otra parte, gamas insólitas y nuevas, algunas veces refinadas.
Los cuadros, sin títulos, presentan motivos como el rostro apenas visible (un ojo, parte de la nariz y la boca pintada de carmín), entre dos paños translúcidos con lunares, como las cortinas de baño baratas. Otro muestra un desnudo femenino de cuerpo entero; pero el cuerpo es apenas un apunte sucinto, el rostro vuelto hacia el espectador exhibe su boca pintada, con el color corrido más allá de los labios de manera grotesca. En varias telas se ven rostros femeninos entre cortinas y fondos decorativos con diseños vulgares o caprichosos.
Médici, como otros pintores de su generación, se formó en el impulso neoexpresionista de la década de los ochenta. Pero no fue nunca un pintor siempre igual a sí mismo. Pasó por varias experiencias y prácticas lingüísticas: la muerte y el erotismo, las fotografías apropiadas, las niñas anónimas retratadas por un fotógrafo de barrio, las novias que ostentaban sus vestidos frente a la cámara en la serie Blanca y radiante. Por supuesto, hubo mucho más.
En la serie exhibida se perciben algunos recuerdos de las prácticas figurativas de las décadas de los ochenta y noventa, las obsesiones no son diferentes, los temas similares. Pero no hay nostalgia por recuperar el pasado. Su pintura adquiere un renovado humor agrio, a ratos agridulce. Lo podría explicar una frase de Wilhelm Worringer (el autor del famoso Abstracción y Einfühlung): "Tras la apariencia de las cosas asoma su caricatura, detrás de cada cosa se muestra una vida misteriosa y fantasmal".
En efecto, la pintura de Médici nunca es inocente: en su distorsión sin excesos, los rostros parecen contener algún impulso irascible. Lo disimula el humor y el enfriamiento de los ímpetus mediante una técnica distanciada. También colabora la morfología humana, en las que priva la "figura" (en el sentido que se le da en el léxico de atelier) sobre la fragmentación o la deformación del cuerpo. No es indiferente, asimismo, la línea, en algún cuadro espontánea, en otros cuidada y al servicio de la forma cerrada.
El conjunto de telas mantiene un lazo de parentesco indudable con sus obras anteriores en las referencias al erotismo en su acepción clásica, que se asoció siempre a la vida, desde la Teogonía de Hesíodo (escrita entre finales del siglo VIII y comienzos del VII a. C). Para Sigmund Freud, la libido es el motor del mundo; ¿no es una versión moderna del concepto de Eros?
El erotismo es un tema recurrente en la obra de Médici, quien hace algunos años expuso una instalación con el título ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?, en la que había incluido una proyección luminosa que evocaba El origen del mundo, de Gustave Courbert, un cuadro censurado, víctima de la pudibundez, que recién se exhibió de manera pública en el Musée d'Orsay, de París, en 1995. Había permanecido 130 años oculto, sólo accesible a sus sucesivos propietarios y sus amigos. El último, quien lo adquirió en 1955, fue Jacques Lacan.
Eduardo Médici comenzó a exponer de manera individual en 1979, con la serie Saco y corbata. Integró el grupo de Babel en 1986. El Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires presentó una muestra antológica de su obra, con más de cincuenta trabajos, hace ya seis años. Desde sus inicios participó en exhibiciones individuales y colectivas en el país y en el exterior. Concurrió como invitado a la Bienal de Cuenca, Ecuador (1994). Su presencia en exposiciones de diverso tipo -galerías, museos y ferias- es siempre abundante y sin pausa. Además, es un maestro que ya formó jóvenes artistas de más de una generación en su atelier y en el programa de becarios de la Fundación Antorchas.

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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