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Los Tres Estados de la Tierra

Enrique Salvatierra Teresa Pereda Mónica Millán

Del 18 de Noviembre de 2004 al 13 de Febrero de 2005  - Entrada: libre y gratuita

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texto Alberto Giudici , curador
La tierra, como tema, como sustancia y como soporte, es el eje de la muestra que con el título ´Los tres estados de la tierra´ articula la producción de tres destacados artistas, provenientes de tres espacios geográficos diferentes de nuestro país: Mónica Millán, de Misiones; Teresa Pereda, de Arenaza, Partido de Lincoln, Provincia de Buenos Aires, y Enrique Salvatierra, de Catamarca. Tres haceres y tres poéticas muy personales anudan el núcleo conceptual de la muestra que se inaugura el próximo 18 de noviembre en el Centro Cultural de la Cooperación, producto de intercambios y diálogos fecundos entre los artistas y el curador, Alberto Giudici.
La tierra, polvo virginal de valles, llanuras y montañas, recolectada por Teresa Pereda en distintos puntos del país, conforman una instalación de seis metros de largo, dividida en cuatro obras; la tierra-arcilla en crudo, modelada en pequeños hábitat al modo de hormigueros que su autora, Mónica Millán, denomina ´guaridas´; y la arcilla, trabajada y cocida en horno de barro al servicio de complejas estructuras sobre el plano en el caso de Enrique Salvatierra. Las propuestas tienen a la tierra como un punto de unión que trasciende su mera condición física. Es, ante todo, el substrato de una identidad recuperada.
Texto: Prensa C.C. de la Cooperación

ARTISTAS PARTICIPANTES

  

Enrique Salvatierra

  

Teresa Pereda

  

Mónica Millán

 
 

Teresa Pereda
Itinerario de un país
La instalación Itinerario de un país congrega tierras provenientes de distintas regiones de la Argentina. La acción surge de una premisa: la recolección de tierras que solicité a personas que habitan nuestro territorio (mestizos, indígenas, inmigrantes). Al emprender estos viajes recorrí distancias geográficas pero también distancias sociales, económicas y culturales. Con ello busco conciliar, acoplar, sumar los componentes del país, sobrevolar la fragmentación.
Dentro de las cajas de vidrio, la tierra adquiere la característica de manto móvil, cambiante, donde la memoria es la marca del polvo que corre, el rastro registra la memoria geológica del lugar y asimismo la memoria afectiva de quienes habitan ese territorio. Ya que en todas las culturas la tierra es el suelo existencial, es el ámbito de encuentro con la vida cotidiana, es la alternativa crucial para fijar raíces y desarrollarlas. Mi propuesta estética se centra en la articulación de un espacio de reflexión, abierto a los mitos perdidos, las leyendas masacradas y el doloroso avasallamiento de las culturas.
Mónica Millán
Guaridas
El pueblo Yataity del Guairá coronado por la serranía del Ibyturuzu, los tacurús, los tatacuá. Los primeros tatacuá (horno de barro donde ellos cocinan su comida, chipa guazú, sopa paraguaya, etc.) fueron los tacurú (forma hecha por las termitas), esa repetición allí enfrente de mis ojos: cerro-tacurú (proviene del animal)-tatacuá (del hombre)
Todo esto se transformó en unas formas realizadas en tierra, paja, miel de caña (mezcla de adobe y tatacuá, casa - comida). Trabajo con la mano ahuecada, la izquierda sostiene afuera y la derecha une y sigue la forma de la otra mano. El ´ahuecamiento´ de afuera para hacer ´hueco´ (cavidad de vientre) vacío adentro. Es muy primitivo siento, este saber ¿vendrá de los primeros hombres cuando ahuecaban sus manos para tomar agua? La forma de la mano ahuecada va quedando impresa en la pieza de tierra. El movimiento que realizo en todo este recorrido es el mismo que el caracol sobre su caparazón, construyéndose sobre sí mismo, las termitas levantando su tacurú para quedar luego allí dentro.
Enrique Salvatierralas huellas del pasado
Revitalizar la raíz, estar cerca, encontrar una imagen que hable de los sentimientos, que los represente. No hay términos de años para esto. Si, trabajo minucioso, paciente, y velocidad para palpar el tiempo. Vivo en un lugar rodeado de huellas del pasado, entre ´luces malas y buenas´, arqueología, mitos y leyendas.
Aquí se percibe la sensibilidad del hombre de culturas primitivas y se aprende que los contenidos particulares están bien al fondo del ser. Se descubre que cada reflexión existencial, filosófica, ética y estética, tiene su propio tiempo, como tiene su propio tiempo cada obra que se construye. Este es el espacio donde ´señales de humo-internet´ y ´águila y jet volando sobre los petroglifos de Ampajango, me conectan, no sin nostalgia, con un pasado inefable, casi inaccesible, buscando una verdad que se dispersa, se esfuma...y reaparece, entre memorias y olvidos, iluminando el alma...o develando los misterios.

 
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