buscar

Defensa 1136 [mapa]
Mar a Vie de 12 a 18 hs.

calvaresicontemporaneo.com [email protected]

Los susurros de la luz

Los susurros de la luz

Juana Butler

Del 25 de Noviembre de 2021 al 25 de Febrero de 2022 - Inaugura: 16 a 21hs  - Entrada: libre y gratuita

 
anterior siguiente
 
 

Curaduría:
Paola Vega y Rosario Villani.

La muestra reúne 16 pinturas de  los años ´60 y ´70 las y exhibe tres momentos importantes de su carrera.
 
El de sus inicios, su serie metafísica y por último las obras que participaron de la primera y única Bienal de Arte Latinoamericana de São Paulo. Juana Butler fue una artista destacada de su epoca con una fuerte presencia en el circuito local, sin embargo hoy en día como tantas otras mujeres artistas no tuvo el reconocimento que se merece.
 
Este proyecto forma parte de la línea con la que viene trabajando la galería en la cual incluye grandes artistas mujeres de la historia de nuestro país que han sido valorizadas en una época y quizas hoy no tengan el lugar que les corresponde, como es el caso de Germaine Derbecq, Dignora Pastorello y Mildred Burton.

TEXTO CURATORIAL

 
Juana Butler
Los susurros de la luz
 
Más allá de las geometrías, geometrías
Líneas, como radiaciones aminoradas
Insistentes, clarividentes
Cargadas de oculto
Dibujo para regresar a lo absoluto
Dibujo-destino
Henri Michaux
 
En una carta, Juana Butler agradece de haber tenido la posibilidad de gozar de su mundo interno. Con pasión describe que la música y la meditación la llevaron al color, el automatismo al ritmo, y la emoción a la luz. Desde pequeña, Juana supo que lo suyo era la pintura, ese amor indescriptible que vivió con pasión toda su vida. Tomó clases con su tío, el gran pintor Horacio Butler a los 14 años y más tarde en la Academia Nacional.
 
Mediante formas orgánicas, que danzan en la tela, iluminadas a veces por detrás, otras con luz plena, otras por sectores, dando un efecto por momentos de recuerdo, por otros onírico, las pinturas de Juana Butler invitan a la contemplación. Las imágenes dan la sensación de aparecer y plasmarse, contundentes. Nos transmiten un clima caluroso, como de una tarde de verano en el campo cuando vemos todo fuera de foco por las altas temperaturas. Parecen olas enormes, de esas que genera el mar cuando está bravo, con un sol radiante en el centro, circular, rojo. Son todos signos del Reino Vegetal.
 
En otras pinturas vemos diferentes escenas, algo surrealistas, fragmentos de ciudades fantásticas con colores levemente saturados, un gato corre y salta para atravesar la calle principal, y una mujer lo mira, parada en un suelo mágico. En un piso damero un caballito decidió descansar del juego del ajedrez, el cielo rojo tormentoso le deparará su futuro inmediato. La pintura parece teñida de un color violáceo. Juana sabe lo que quiere, eximia pintora, produce los efectos deseados de la luz y el color para generar este efecto fuera de la realidad. Domina a la perfección su territorio pictórico. Hay varias en las que aparecen diferentes símbolos, signos, unos seres parecidos a lo que conocemos como ángeles, mezclados con mujeres de melenas eternas en lugares solitarios irreconocibles. Espacios del inconciente ahora traídos al presente gracias al óleo y el aceite de lino, porque pasa eso, la Pintura le habla a Juana al oído, le cuenta sus secretos, tienen una relación muy cercana, y claramente, ninguna hubiese podido vivir sin la otra.
 
Sin hacer cambios abruptos, sino más bien mostrándonos el proceso de su obra como una gran melodía desplegada, va abstrayendo cada vez más las formas que construye hasta finalmente hacer una pintura totalmente abstracta. Al inicio parecen seres que danzan en la tela, multitudes que se movilizan hacia un lugar desconocido, algunos fuegos aparecen, unos cascos, unos rulos. Ya hacia el final, la abstracción la toma, y no es casual. Después de haber pasado por diferentes etapas, me atrevo a pensar que prefirió dejar de lado el relato, lo escenográfico, lo vegetal, para dar cuenta de lo más sencillo y profundo de pintar, el encuentro con la Pintura misma, con el gesto, con el color, con la sensualidad del óleo, con la intensidad que implica el hacer. Le prestó su mano a eso que está más allá y que es inexplicable para explayarse en una tela. Como un médium quedaron plasmadas en esas obras todos esos encuentros. Con música de fondo, porque era una amante profunda de la música, Juana oficiaba de interlocutora de aquellos notas y del acto de pintar.
"El sol es Dios", dicen que fueron las últimas palabras que dijo el gran pintor Joseph Mallord William Turner en su lecho de muerte, que parece, seguía obsesionado con captar la luz, hasta en el final. Esa fuerza poderosa es la que también movía a Juana, que nunca abandonó su tarea pictórica. Lo que sucede es que cuando un artista se da cuenta que lo es, ya no hay marcha atrás, aunque se quiera negar, es imposible, casi como un mandato divino, y ella supo canalizarlo y muy bien en toda su vida y nos dejó este legado impresionante. 
 
 
Paola Vega, 2021.
 
 
 
Juana Butler en la Primera Bienal de Arte Latinoamericana de São Paulo
 
Entre los años 1970 y 1980, Juana Butler realizó una variada serie de obras que tienen en común una especie de línea barroca y espacios esfumados, que decantan en escenas orgánicas. Las mismas forman parte de Orígenes y de la serieDe los Exhalagos y son pinturas que en su mayoría citan culturas y territorios ancestrales.
 
Quince de estas telas participaron de la Primera Bienal de Arte Latinoamericana de São Paulo de 1978, un evento paralelo a la tradicional Bienal de São Paulo y única versión de la misma, ya que no tuvo continuidad. Se llevó a cabo entre el 3 de noviembre y el 17 de diciembre de 1978, se tituló “Mitos y Magia”, como hilo conductor.  Fue una invitación a redescubrir los orígenes de América Latina y debatir la relación entre culturas y sus resultados. El evento se dividió en diferentes áreas: las manifestaciones y la documentación (con finalidad didáctica para el estudio de los aspectos artísticos, antropológicos, históricos y sociológicos de América Latina) y, a su vez, los participantes se agrupaban según el origen presente en sus realizaciones: indígena, africano, euroasiático y mestizo.  Contó también con un simposio, que se realizó del 3 al 6 de noviembre para discutir, entre otros temas, problemáticas generales de Latinoamérica.
 
Silvia de Ambrosini fue la comisaria de la representación argentina (reconocida curadora, editora y crítica de arte. Fue una de las fundadores de la revista Artinf junto con Germaine Derbecq y Odile Baron Supervielle en 1970).  Además de Juana Butler, participaron otros artistas argentinos destacados, como, por ejemplo: David Lamelas, Alberto Heredia, el Grupo de los Trece - CAyC -, Liliana Porter, Xul Solar, Luis Alberto Wells y Marta Minujin. Juana Butler llevó obras de las series anteriormente nombradas para exhibirlas en lo que se llamó Mitos y Magia de Origen Africana e Indígena.
 
Esta Bienal había “... surgido con la intención de indagar acerca del comportamiento social, visual y artístico de la región inmensa del Continente Americano, encontrar sus denominadores comunes e instaurar la preocupación por la pesquisa y el análisis, con la finalidad de reconocer nuestras identidades y potencialidades …”[1]. Del evento participaron trece países de América Latina y artistas como Claudia Andújar, Carlos Mérida y Hermenegildo Sabat (entre otros tantos) formaban parte del plantel de convocados.
 
La continuidad de aquella Bienal quedó trunca. Se había planeado una segunda edición para 1980, pero fue suspendida por posibles problemas económicos y de agenda. Se organizó, en cambio, una Reunión de Consulta de Críticos de Arte de América que duró tres días. En la misma se decidió, tras una votación que fue llevada a cabo el último día del encuentro, abandonar esta propuesta. La mayoría de los críticos participantes estaban a favor de la opción “Bienal Internacional con énfasis en el Arte Latinoamericano” y que según Aracy Amaral, crítica de arte y curadora brasileña, y una de las involucradas en el proyecto de la Bienal Latinoamericana, fue “... una manifestación insostenible de desconfianza en su arte propio como valor autónomo, de preocupación por mantenerse atados al sistema del arte de los grandes centros mundiales (...) y de temor al aislacionismo…”[2].
 
Rosario Villani, 2021.

 


[1]Extracto sobre laI Bienal de Arte Latino-Americana. Un evento histórico publicado en el catálogo de dicha Bienal, p.20. Traducido del portugués.
2  Texto escrito por Aracy Amaral titulado Críticos de América Latina votan contra una Bienal de Arte Latinoamericano publicado originalmente en español en la revista Re-Vista del Arte y Arquitectura de América Latina, vol. 2, n. 6, p.36, año 1981, Medellín, Colombia.
 
 

ARTISTAS PARTICIPANTES

  

Juana Butler

Nació en Buenos Aires en 1928.

Estudió en el taller de Horacio Butler, su tío y en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Fue alrededor de sus 23 años de edad cuando empezó a exponer. En las primeras exhibiciones fue presentada como Juana Bullrich, su apellido de casada, pero es alrededor de 1961 y 1962 (a raíz de su divorcio) que deja de usar ese apellido para empezar a aparecer como Juana Butler.

 

Su primera muestra individual la realizó en el año 1955 en la Galería Antígona. Entre sus posteriores muestras individuales, podemos destacar la de la Galería Van Riel en 1959, Galería Rubbers en 1961, 1962 y en 1968 en conjunto con Juan Campodónico y Carlos Leone, en la Galería Contemporánea al año siguiente, en 1974 en Galería Arte Nuevo, en Ruth Benzacar en 1977, galería Del Retiro en 1980 y en la galería Jacques Martínez Arte Contemporáneo en 1985.

 

Realizó una muestra itinerante de 20 obras en Ecuador, Colombia, Venezuela y México entre 1972 y 1975 organizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina. En el año 2003 se realizó en el Centro Cultural Recoleta una gran retrospectiva de sus últimos 30 años de pintura.

 

Participó en el Segundo Salón de la Joven Pintura Argentina en el Instituto de Arte Moderno en 1950, en el Premio Ver y Estimar en el Museo Nacional de Bellas Artes de los años 1961 y 1962, y del Premio Fundación María Calderón de la Barca por la Academia Nacional, Galería Witcomb en 1966. Formó parte de la muestra realizada en la Sociedad Hebraica llamada Tendencias Surrealistas en la Argentina en 1965, de la muestra Autorretratos organizada por la Galería Rubbers al año siguiente, donde compartió el espacio con reconocidos artistas, como Roberto Aizenberg, Juan Batlle Planas, Antonio Berni, Juan Grela, Ricardo Garabito y Emilio Pettoruti, entre otros, y participó de la Exposición Surrealista Homenaje a Juan Batlle Planas, Galería Proar en 1967.

 

Representó a la República Argentina en la Primera Bienal Latinoamericana de Arte de São Paulo de 1978, con un envío de 15 óleos de la serie Orígenes y Exhalagos. Sus obras forman parte de reconocidas colecciones privadas.

 

Falleció en la Ciudad de Buenos Aires en marzo de 2017. 

 
ars omnibus auspician Buenos Aires Gobierno de la ciudad Ley de mecenazgo Itau Cultural Satelital Artebus