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Entre la memoria y la imaginación

Rosario Briones

Del 24 de Junio al 10 de Julio de 2011 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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La artista Rosario Briones, indaga el alma femenina; en gran parte de su obra no hay más que figuras de mujeres, como si se remontara a su propio pasado o si imaginara la vida de otra. Cada uno de sus cuadros funciona de manera autónoma, pero a la vez son parientes de una gran familia.
No le interesa la figura completa y suele cortar parte del cuerpo, como dando testimonio de una ausencia. Una parte que no está. 

Entre los diez trabajos que exhibe, hay algunos calmos y etéreos; y otros deliberadamente sospechosos y grises. Parecen decirnos que “la muerte está hecha de la misma materia fugitiva y confusa que la vida, tal como plantea Yourcenar.

Esta exposición es el resultado de su trabajo de estos últimos años, siendo ésta su primera muestra individual.

 

Esta muestra compuesta por una colección de 10 cuadros realizados sobre diversos soportes como telas de tapicería con algunos materiales asociados a lo estrictamente femenino, se mantienen siempre dentro de los límites de la pintura.

Lo atemporal, los sueños o recuerdos del pasado y cierta narrativa están cargados de dramatismo y subjetividad, constituyendo su interés pictórico.

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Eentre la memoria y la imaginación

Es extraño conservar en la imaginación o en la memoria lo equivalente al vaciado de la realidad que tal vez no lo sea.”, apunta Marguerite Yourcenar en Juegos de espejos y fuegos fatuos.  “Memoria e imaginación se alimentan una a la otra”, escribe un poco antes. Qué fácil es a veces borrar el umbral entre memoria e imaginación, sabemos que los recuerdos se magnifican o se esfuman, pero nadie conoce el mecanismo de la memoria. La serie de pinturas de Rosario Briones nos pone frente a esta cuestión. Nuestra artista es una mujer que indaga el alma femenina; en gran parte de sus obras no hay más que figuras de mujeres, especialmente niñas, como si se remontara a su propio pasado o si imaginara la vida de otra.

 

Cada uno de sus cuadros funciona de manera autónoma, pero a la vez son parientes de una gran familia. No le interesa la figura completa, y suele cortar parte del cuerpo, como dando testimonio de una ausencia. Una parte que no está. Cada cuadro genera un clima distinto y variable, aunque todos provengan de una misma mano; hay algunos calmos y etéreos como un día de primavera, otros deliberadamente sospechosos y grises. Se podría establecer un tránsito de lo oscuro a lo luminoso, tal como los cuentos soeces del Decamerón que terminan en amor puro, o los episodios de la Divina Comedia, que arrancan con los tormentos del Infierno y culminan en el encuentro con el “amor que mueve el sol y las demás estrellas”. Algo semejante le pasaba a los alquimistas, que partían de la nigredo (materia negra y espesa como el plomo) para transmutarla en oro; no el oro del vulgo, sino el de ellos.

 

La obra Ofelia podría ser el territorio más pantanoso de este camino, la heroína de Hamlet es una estrella fugaz en el cielo de la tragedia, apenas brilla y desaparece. Rosario no muestra el rostro perfecto rodeado de flores flotantes como lo hicieron los pintores simbolistas, sino sus piernas marchitas y oscurecidas. En Coronación hay una niña de vestida de blanco demasiado fastuosa para la primera comunión, demasiado niña para una boda, manos enguantadas y brazos en cruz, ¿se presenta ante los invitados para hacer una gracia o se levanta como un Jesús resucitado?. Porta una vara de flores rojas que se caen y vuelan como pájaros y otra niña atestigua la escena. Esas mismas flores rojas aparecen una y otra vez en otros cuadros de Rosario, encienden la escena como un ceibo, o la dramatizan como una herida. Hay un vuelo que no remonta en aquella una mujer pegada a unas enormes alas de mariposa, otra que cuelga sus piernas y no toca el suelo.

 

La obra Psicoanálisis  puede dar la clave, aquí una mujer recostada se cubre la cara, otra (o la misma en otro instante) se despereza o baila. ¿Ella está recordando o imaginando?, ¿habla de ella o de otros? En ese espacio de reflexión la mente rescata episodios del pasado o construye otros con el deseo, examina el presente de uno y analiza la influencia de los demás. Finalmente, Abstraída es una mujer de cabellos rojos que parece haber encontrado la paz acompañada de dos perros que la custodian. También está recostada, pero la actitud es otra.
Las mujeres de Rosario Briones transitan del plomo al oro y parecen decirnos en cada cuadro que “la muerte está hecha de la misma materia fugitiva y confusa que la vida”, citando una vez más a Yourcenar.

 

Julio Sánchez
 

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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