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El color encuentra su camino

Muestra colectiva

Del 17 de Agosto al 14 de Septiembre de 2018 - Inaugura: 19.30hs  - Entrada: libre y gratuita

 
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"... Dolores Castaño y Victoria Castellú utilizan y descubren el color en un mismo acto. Saben lo imprescindible, e ignoran todo saber superfluo. En ambas, las líneas y pinceladas electrizadas, pero invariablemente precisas y detallistas, acompañan la energía militante de una pintura que cultivan con la conciencia práctica del horticultor y la anónima delicadeza del orfebre”... Eduardo Stupía

TEXTO CURATORIAL

 

Podría pensarse que la captación cromática del mundo ha hecho que percibamos el color, que nos hayamos acostumbrado a él, como algo natural. Y de hecho lo es, en tanto fenómeno de la luz y de la óptica. A la vez, muchas veces el color adquiere repentino protagonismo y se impone de manera fulminante como un grandioso espectáculo, a medias por la genuina potencia de sus vibraciones físicas, a medias porque nuestras reacciones más intensas y convulsionantes son también ingredientes del dispositivo cultural que nos constituye como individuos. Tanto es así que los incontables tratados sobre el color que han nutrido el campo del estudio, de la teoría, la práctica y la reflexión sobre el mismo también suelen inmiscuirse en las derivaciones anímicas, simbólicas, psicológicas y hasta metabólicas de los colores, en un espectro que roza la filosofía pero también la magia y el fetiche.

Sin embargo, entre quienes pintan y utilizan el color con la cotidianeidad que imponen no sólo las inexorables horas de oficio sino los mordientes estímulos de la pasión pictórica, hay quienes saben que esa familiaridad es engañosa, que no hay peor receta que sentirse dueños de los preceptos, secretos y misterios que reserva la paleta, como si el hecho de pintar y el de ser pintor fueran automáticamente la misma cosa.

Afortunadamente, Dolores Castaño y Victoria Castellú no se confunden, y esto no es una conjetura sino una constatación que surge justamente de las características de sus modos pictóricos. Al color lo utilizan y lo descubren en un mismo acto. Saben lo imprescindible, e ignoran todo saber superfluo. No hay en ellas la menor altisonancia ni desproporción, como a veces sí se constata en los artistas que se confirman en la autosuficiencia; las dos, cada una a su manera, acompañan el crecimiento y el devenir de sus motivos haciendo que se desarrollen según la medida exacta de sus resoluciones y decisiones. Así como los sistemas moleculares, los enjambres fastuosos, la confluencia paradisíaca de germinación y espíritu son el sensitivo canon moderado de Castaño, en Castellú una veraniega epifanía de pinceladas constata el enamorado equilibrio entre la carnalidad del paisaje y la empatía entre los seres y las cosas. Y en ambas, las líneas y pinceladas electrizadas pero invariablemente precisas y detallistas, y el trazo que es anímico sin abandonarse por eso a la expresividad demagógica, acompañan la modestia militante de una pintura que cultivan con la conciencia práctica del horticultor y la anónima delicadeza del orfebre.

Eduardo Stupía, agosto 2018

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

Dolores Castaño
Victoria Castellú

 
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