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Muslera 15 años

Muslera 15 años

Carlos Muslera

Del 26 de Agosto al 12 de Septiembre de 2015 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

 
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Carlos Muslera expone obras de los últimos 15 años, cuadros en el.tiempo para conocer su actividad como dibujante y pintor.

Por Ricardo Fainerman
 
 
Para comprender la obra de Carlos Muslera hay que ir a una de sus muestras y verlo, es tan buen anfitrión cómo su obra y la galería Basso Craig que lo acompaña en su retrospectiva de 15 años. Da gusto verla ahi, colgada de frente, mirándote a los ojos. Es alegre y generosa en texturas y color, con una marcado predominio de tonos tierras. 
Su pintura comparte esa silla del afiche, como de película, con el espectador. Necesita ser compartida. Tome asiento y disfrutela. Eso si: Usted corre el riesgo profundo y sensible de ser observado por el artista. No creo que alguien salga sin haber sido atrapado por su mirada, mirada que atraviesa pieles y muros. El pájaro, la bombita de 25 watts, el tiempo, el juego, la luz que atraviesa la puerta... el vuelo transita y surca su obra, la recorre arándola y alterando sus texturas, dejando huellas. Huellas del tiempo, de la luz y de sus sombras, huellas de la infancia imborrable, del barrio.
Muslera pinta cosas que nos importa a todos; no hay figuras ajenas, ni conflictos estéticos, ni descalabros compositivos. Es poesía. Vuelo que surca un cielo entelado, que el artista construye y habita, con sus cosas que le importan y nos acercan.

TEXTO DEL ARTISTA

 
Me interesa el arte figurativo, porque como dijera Dalí ‘El dibujo es la honestidad del arte’,  y utilizo la.abstracción y la densidad de los materiales como herramientas valiosas para mis composiciones.
 
Carlos Muslera
 

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Lo que me atrae de Carlos Muslera es el intento por acercarse al sentimiento de sus personajes retratados. Pueden ser esas dos figuras, una de perfil y la otra de tres cuartos mirando al espectador, trabadas por un primer plano del alto espaldar de una silla enmarcando todo con una secuencia de planos de colores entre tierras y luminosos y algo se pone a funcionar desde la mirada. Uno puede acercarse, husmear en la tela para verificar si las pinceladas provienen de una espátula o el material es óleo, acrílico o técnica mixta, pero lo que importa se trasluce. Como alguna vez escribió R.Barthes y me contó la poeta Hebe Solves, cuando una obra vibra e interesa es porque ha podido sustraerse a las leyes de la plástica y ofrece al que la mira cierta culminación fuerte de obra de arte, muy apartada de las consideraciones meramente utilitarias, decorativas.

Suspender el tiempo en su devenir y acercar el calor humano de esos dos seres que nos trae el tarjetón elegido para difundir esta nueva exposición, para la cual el artista precisó: “Fue Mark Axelrod que dicta escritura creativa en la Chapman University, quien me compró un cuadro a partir de descubrirme en casa de Luisa Valenzuela. Después me invitó con algunos amigos (Alejandro Boim, Mariana Semino) a exponer en Los Ángeles, y al final me organizó una individual en Solart Gallery.

Desde entonces hice cantidad de exposiciones en nuestro país pero es ésta donde se reúne una selección de la última media docena de años, en la cual me siento con más libertad”, explicó el artista y añadió: “En cuanto a lo que ocurre en nuestro entorno y, lo que acaba de detonar en el Caraffa: un atrevimiento de no exponer nada en tres salas vacías y oficiales; y que se viralizó. Esto habla mucho de nosotros, artistas: somos demasiados en un país con escasos interesados y menos compradores. Y tampoco es para que alguien se sienta agredido, ni se enoje. Después de visitar la retrospectiva del gran Miguel Ángel Vidal no me caben dudas que la libertad que tenemos, en gran parte, se la debemos a las generaciones vanguardistas que nos antecedieron. Leyendo a Marta Traba ayuda a reconocerlo.

Y en cuanto a mis cuadros, los acepto como son e intento resolver las encrucijadas adónde me llevan. O los abandono y sigo adelante”. Si es cierto que estamos hasta el cogote en la civilización de la imagen, el poder y el negocio se cuelan en la actividad humana, pero no cualquier pintor modula su trabajo hasta volverlo imprescindible, y es lo que se confirma en Muslera con solo permanecer ante sus creaciones –veintiuna en colores que viran hasta el pop y diez delicados dibujos sobre papel-; son diversas, singulares, atrapantes todas y provienen de un universo que ha comenzado a expandirse con renovada originalidad, buscan desenfado. Aguardan en un ámbito al que los vecinos llaman el “Néubery”.

 
 
En las pinturas de Carlos Muslera somos instantáneamente atrapados por sus colores fuertes y penetrantes, su pincelada generosa y sus irrestrictas leyes de composición.
 
De persuasión casi fotográfica, las pinturas de Muslera nos recuerdan a la narrativa violenta, fracturada y algo surreal de los cómix, los vídeo clips, y la gráfica callejera.
 
Pero siempre están construidas de modo de conducirnos no a un producto fugaz o a una idea enlatada sino a su propia perplejidad por la velocidad y el vértigo (espacial y temporal) de nuestro tiempo.
 
Pablo Baler
 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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