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La tradición del arte, Italia en la colección del MNBA, 1860-1945

La tradición del arte, Italia en la colección del MNBA, 1860-1945

Muestra colectiva

Del 06 de Diciembre de 2011 al 19 de Febrero de 2012 - Inaugura: 20hs  - Entrada: libre y gratuita

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La reinauguración del Pabellón de exposiciones temporarias, remodelado con el apoyo de American Express, es la conclusión de una nueva fase del plan de reformas edilicias del Museo Nacional de Bellas Artes, que sigue en marcha actualmente con el nuevo diseño y expansión de las salas del primer piso, que permitirá exponer con mayor amplitud la colección contemporánea internacional y argentina.

 

El Pabellón fue construido como un anexo al museo en 1960, para los festejos del Sesquicentenario; su diseño tenía la impronta de un país que apostaba al desarrollo y era consciente del rol fundamental del arte para pensar y actuar en la sociedad. Ahora, en el siglo veintiuno, su reinauguración intenta retomar ese sueño moderno de un museo vivo: abierto a la comunidad, lugar de conocimiento y de goce estético, que piense la tradición del arte desde una mirada contemporánea, y que confronte el arte actual desde la propia tradición.

 

Al presentar el catálogo razonado del Museo Nacional de Bellas Artes sosteníamos que era uno de los principales vehículos para hacer conocer a la comunidad el patrimonio que le pertenece, y que se constituiría en un apoyo fundamental para los guiones curatoriales, los programas educativos e investigaciones futuras. La Tradición del Arte confirma aquellas palabras, ya que sin el conocimiento de  la catalogación no hubiera sido posible. De cierta manera es el despliegue en el espacio de ese saber incorporado a la vida institucional y compartido con el público parta que pueda conocer y disfrutar obras rara vez expuestas, algunas de ellas cien años guardadas en las reservas del museo.

 

Esta exposición de patrimonio es resultado de la constancia y esfuerzo del área de conservación y restauración, dirigida por Mercedes de las Carreras, que en un año de gran movimiento de obras por las reformas de las salas, además han restaurado y conservado los objetos que ahora se exhiben, algunos de ellos obras de gran formato que recuperan su valor.

 

Por ello, esta exposición aúna los objetivos planteados de la mejora de las condiciones museográficas, del conocimiento y divulgación del patrimonio y de la conservación de los bienes en custodia. Además, ofrece un homenaje, en el Sesquicentenario de la unificación italiana, a la inmigración peninsular que construyó la Nación, y cuyo legado se encuentra simbólicamente en la fuerte presencia del arte italiano decimonónico en nuestro museo.

 

Guillermo Alonso
Director MNBA

TEXTO CURATORIAL

 
  • Lic. Roberto Amigo

Esta selección de obras de artistas italianos de la colección del MNBA se encuentra acotada entre dos momentos históricos: la unidad de Italia y el inicio de la posguerra. El arte del Ottocento construyó la conciencia de nación, surgida en la lucha contra el dominio extranjero y por la unificación territorial. Sin embargo, la fuerza de los regionalismos perdura en la representación de los asuntos costumbristas y los paisajes locales, incluso cuando la resolución formal presenta las facturas modernistas del divisionismo  o el simbolismo.
Los cambios estilísticos, principalmente se sostuvieron en dos búsquedas: mayor verismo en la representación y la captación de la luz. Ambas se resolvieron, ambiguamente, desde el sustrato romántico de la pintura académica, y sin renegar de las particularidades de las escuelas artísticas locales, principalmente Milán, Nápoles, Venecia, Roma y Florencia.

 

El derrotero internacional del arte moderno tuvo en Italia la tensión con la tradición clásica, que perdura tanto en las figuras aisladas de Modigliani, activo en París, como en el arte del Novecento, la “moderna italianidad”. El retorno al orden, la composición en armonía de los elementos plásticos constituyen un nuevo clasicismo, en el que los cambios se moderan por la permanencia del arte como idea.  La serenidad de la pintura metafísica precede a la devastación de la guerra.

 

Así, La tradición del arte propone un recorrido por el arte italiano desde una pintura narrativa, de fuerza literaria, hasta el arte sostenido en los valores plásticos de la forma, es decir, desde  Domenico Morelli a Carlo Carrà. Un recorrido, a la vez, por el gusto del coleccionismo argentino.

 

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La colección de obras italianas del MNBA ha sido poco explorada en su conjunto, a diferencia, por ejemplo, de la pintura española. Aspecto singular ya que ambas son, en parte, resultado de la mesocracia inmigrante finisecular y fuerte expresión del gusto de los coleccionistas argentinos. Esta ausencia es aún más notable, si consideramos la constante presencia de los artistas italianos en el desarrollo del arte argentino, sumado a que Florencia, Roma y Venecia fueron destinos deseados para la formación de los artistas nativos, y que finalmente Italia perduró en el imaginario como cuna y deseo del Arte.. 

 

El patrimonio europeo del MNBA debe pensarse desde el coleccionismo público y privado. En el caso del arte italiano fue notable su peso en la formación del museo, desde la donación inaugural de Adriano Rossi, previa a su establecimiento,  a las que se fueron sumando los objetos legados por Juan y Félix Bernasconi (1896), predominantemente italianos, Ángel Roverano (1910), Carlos Madariaga y Josefa Anchorena (1911),  Emilio Furt y Elena Gutiérrez de Furt (1920), Francisco Recondo (1928), José María Lamarca Guerrico (1932), Juan Girondo (1933), y Ángel Gallardo (1934), entre otros. Las adquisiciones de Eduardo Schiaffino, más la realizadas en la Exposición Internacional de Arte del Centenario, y en las diversas exposiciones de arte italiano organizadas por Witcomb y Ferrucio Stefani conforman un corpus notable de obras del Ottocento y de principios de siglo veinte; que en los años siguientes se dispersó por museos del interior o despachos oficiales.

 

Para esta exposición han retornado obras en préstamo desde hace más de setenta años. Desde ya, el mercado tenía predilección por las obras de Antonio Mancini, Paolo Michetti y Vicenzo Caprile,  pero también apreciaba las búsquedas de la pintura divisionista de Emilio Longoni, y las innovaciones Liberty en los monumentos funerarios de Leonardo Bistolfi.

 

El ingreso de obras de modernas, provienen de muestras de impacto en el medio local como la de Novecento Italiano de 1930, pero también ingresan dentro de colecciones en las que se integraban como engranajes necesarios del arte moderno –sin la carga necesaria de su nacionalidad- como las Atilio Larco (1937), Jorge Larco (1965), Fundación e Instituto Torcuato Di Tella (1971),  Ayerza de González Garaño (1990), entre otras procedencias.

 

Esta exposición es la continuidad en el espacio del trabajo de investigación realizado para el catálogo razonado. La colección de pintura italiana del siglo XIX fue estudiada con rigurosidad por Silvestra Bietoletti, que ha aportado un conocimiento preciso de las obras seleccionadas para la mencionada edición. En la catalogación fueron, además, de relevancia los aportes de Barbara Musetti sobre esculturas italianas, y de Kate Kangaslahti y Diana Wechsler de las obras de los artistas italianos modernos del MNBA.

 

Entres los antecedentes de esta exposición debe mencionarse una pequeña muestra, realizada en septiembre de 1973, en la galería del Banco Nación: Pintura italiana 1860-1908, con algunas obras del patrocinio del MNBA de Vicenzo Caprile, Filippo Cárcano, Luigi Chialiva, Lorenzo Delleani, Giuseppe de Nitis, Giacomo Favretto, Antonio Mancini, Domenico Morelli, Luigi Nono y Filippo Palizzi.. La sala permanente con pintura y escultura italiana del siglo XIX ha permitido la cercanía del público, en los últimos años, con obras destacadas de Giacomo Favretto, Antonio Mancini, Emilio Gola, Filippo Cárcano, Medardo Rosso, Lorenzo Delleani, Leonardo Bistolfi y Libero Andreotti.

 

Del mismo modo la escultura de Tantardini ocupa un espacio central en la museografía de la Colección Guerrico. La intención de incluir, en su mayoría, obras largamente ausentes de la mirada del público impulsó la decisión de que estas salas permanezcan con sus guiones habituales, motivando al público a realizar el  recorrido y las relaciones entre las obras exhibidas en el Pabellón y en otras salas del MNBA. Las obras de Amedeo Modigliani, Giorgio de Chirico, Carlo Carrá, Mario Sironi y Felice Casorati se exhiben en un guión diverso al habitual, junto a otras obras de sus autorías, raramente expuestas, o de artistas del relieve de Massimo Campligi y Filippo de Pisis.

 

Roberto Amigo
Curador

 
 
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