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El mundo mágico de Liliana Trotta

El mundo mágico de Liliana Trotta

Liliana Trotta

Del 17 de Julio al 31 de Julio de 2013 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

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La mujer que sabía ser una niña

 

Es una mujer. Una mujer que se hace cada vez más diminuta a su propia mirada extraviada en la amplitud de la playa. Una mujer que contra la leve llovizna que transcurre sobre su propio cuerpo levanta como en un ritual mecánico recién aprendido un puñadito de arena todavía seca para después dejar que sin resistencia resbale de su mano.

 

A la niñita de cabello oscuro en la que ahora se ha convertido no le divierte el intuir que tal vez esos granos de arena a los que siente deslizar con vértigo desprovisto de sonido y distancia podrían ser cada una de sus propias horas.

 

Escucha que lejos, desde donde la playa se desvanece, como en una letanía están repitiendo su nombre. No contesta, porque tendida ahora boca arriba redescubre en las nubes de ese cielo que comienza a abrirse las propias imágenes que su mano dibujó: ve a ese pobre tigre callejero con su cola alzada que siempre le causó gracia (y un poquito de miedo); ve la cintura tatuada de una mujer cuyo rostro se adivina en el espejo que sostiene en la mano; ve ese gesto eterno de gato de Cheshire del mayor cantor popular; contempla aquel reducido cuerpo sin paz, embalsamado y robado al que ella buscó vestir de mil maneras para que nunca más tuviese frío. Se reconoce a si misma en la elección de los colores despre- juiciados con que cubrió esos dibujos para después… Después qué? “Pido gancho el que me toca es …” Es un qué?

 

Confusa y avergonzada piensa que  no es de buena educación  tratar de interrumpir con sus preguntas el autoritario monólogo del mar. Comprende que en ese nuevo mundo sin respuestas debe apurarse pero no entiende porqué. Que debe llegar antes de que sea demasiado tarde y tampoco consigue recordar donde. Tal vez la solución se encuentre en el pequeño buque a vapor que viera a Carlos dibujar tantas veces y siempre dispuesto para partir a la aventura. Será la última en cruzar la planchada, despojado el cuerpo y sin equipaje. No necesitará boleto ni documentos.

 

Siente  por fin en la vibración  de sus  músculos que  el barquito ya soltó amarras comenzando a moverse y de su boca se fuga un suspiro de alivio ante el descubrimiento de la única certeza dentro de lo posible.

 

En el muelle atontados e inútiles  los ojos persiguiendo la negra evanescencia del humo en el horizonte
quedarán los otros (ahora sin sus otros) apretando cuerpos inasibles.


Armando Sapia
Junio 2013

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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