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Destellos de lo invisible

Destellos de lo invisible

Juan Carlos Lasser

Del 13 de Julio al 11 de Agosto de 2013 - Inaugura: 12hs  - Entrada: $ 1.- Jue y Sáb gratis

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Lasser: un legado de luz y color

 

“Lo ideal es que cada artista pueda transmitir un mundo.” J. C. Lasser

 

Lasser ha sido un creador genuino y de camino independiente, capaz de un cromatismo que toma riesgos en el uso extendido de la paleta, y que solo su oficio pudo controlar.

 

Presentaremos hoy la producción de los últimos años, una búsqueda en la que Lasser sutiliza el uso del óleo hasta llegar a manifestarlo con transparencias  y profundidades, al modo casi de la acuarela, exponiendo la nobleza y versatilidad de ese material que siempre fue su elección primera para operar sobre diversos soportes.

 

Su camino por la abstracción expresiva lo llevó a vigorizar las estructuras en la composición de su obra, de modo tal de que éstas fueran capaces de sostener y orientar la fortaleza de su color. En sus propias palabras: “el color es para mi, emisario del mundo del artista”.
Y su uso de las transparencias orientó la obra hacia expresiones delicadas y poéticas: “las transparencias me permiten transmitir atmósferas tan sutiles como las que evocan la delicadeza y la perfección de ciertas experiencias trascendentes”.

 

Esta muestra trata justamente de esto: el punto de arribo de un creador que, sensible tanto a la fuerza implacable de la naturaleza como a la capacidad humana de crear y destruir,  con su profunda intuición de la belleza y a través de su mirada, construyó y plasmó misteriosos mundos entrecruzados, dejándonos el legado de su experiencia trascendente.

 

Diana F. de Lasser

 

Juan Carlos Lasser. Recuerdos en rojo

 

Juan Carlos Lasser sostuvo a lo largo de su producción artística una imagen absolutamente personal claramente identificable desde el inicio de su praxis pictórica.

 

La pintura de Lasser se presenta como una variación infinita a partir de un núcleo inicial. Emerge sugerente y pasional desde un caos original, que lentamente se va expandiendo por toda la superficie pictórica a través de innumerables motivos. Como en un coral, se conjugan las diferentes líneas melódicas en una armonía final. La observación de la naturaleza y del paisaje fueron sus motivos inspiradores,  no en su literalidad absoluta, sino por medio de la  recreación de lo visto y lo sentido frente al motivo. Sus realizaciones emergen a través de una mirada fragmentaria.  De allí la división  segmentaria de su obra, como una memoria que se construye y se re-construye en forma permanente, tal como opera la naturaleza frágil del recuerdo.  Surge entonces un nuevo paisaje, el propio, el interior.

 

Color y expresión son los dos  elementos destacados en sus obras. El primero de ellos aparece engamado o en   sus contrastes más violentos, en  grados elevados de saturación forzando al límite su tensión. Éste, al igual que las líneas estructurales, crea ritmos dinámicos que organizan la composición y guían su lectura. Sus telas van desde la monocromía, como las trabajadas en azules o rojos hasta  los extremos de los valores del blanco y el negro. Una paleta personal, que no responde al color local de un determinado paisaje, sino que resulta una metáfora del medio en que se produce. También las texturas generan climas, desde las densas y expresivas, hasta aquellas donde la dilución del óleo llega a la trasparencia de la tela permitiendo la aparición del dibujo, sustento primero de la composición. El artista también experimentó con nuevos soportes y materiales, como esmaltes industriales, lacas y lanas de vidrio, que enriquecieron aún más la expresividad de su pintura.

 

Para la crítica de arte Elba Pérez las composiciones de Lasser presentan un sentido de secuencia, contraria a la idea posmoderna de fragmentación, un episodio válido en sí pero integrante de un corpus mayor.  Podría decirse que cada una de estas secuencias es destacada por alguien,  rescatada por una mirada, que en una operación doble la descontextualiza de la totalidad para volver a contextualizarla en otra nueva secuencia. Esta es una posibilidad certera que ofrece la pintura de Lasser, ya que es policéntrica, posee varios centros de atención.

 

El espacio resultante se manifiesta abierto en toda su extensión, incluso abierto más allá de sus límites reales. Esta cualidad surge del método compositivo utilizado por el artista. Obras que poseen diferentes núcleos dentro de la totalidad de la composición. Así, ese caos germinal toma cuerpo en direcciones, volúmenes, profundidad y perspectiva para nuevamente reiniciar el ciclo de movimiento que invita a otras posibles estructuras compositivas.

 

Elena Oliveras asoció esta forma de componer al concepto de collage donde “cada tramo funciona como pequeña entidad cromática y remite a posibles textos de origen, distintos, dispersos”.  La pintura fuertemente gestual de Lasser indica que la importancia es colocada en el proceso mismo, en la acción, más que en un resultado final. La imagen tiene una dinámica propia, un comienzo y un fin abierto, como decía el pintor “un comienzo anterior y no sé dónde termina.”

 

Las realizaciones de Lasser exigen al contemplador un rol activo, que no siguen una lectura lineal, sino múltiples posibles lecturas o maneras de recepcionar la obra. De allí surgen diversas aproximaciones e interpretaciones más que contenidos definitivos, una obra “proyectiva”  , tal cual la definía Lasser   y por ende absolutamente contemporánea.

 

Lic. Silvia Marrube
Área Investigación y Archivo de Arte Argentino
Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”

 

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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