buscar

Viamonte 525 [mapa]
Tel 5555-5453
Lun a sab de 10 a 21 hs. Dom de 12 a 21 hs.

Bruma Púrpura

Bruma Púrpura

Charly Galuppo

Del 30 de Marzo al 30 de Abril de 2017 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

 
anterior siguiente
 
anterior siguiente
 

TEXTO CURATORIAL

 
  • Lic. María Carolina Baulo
Charly Galuppo – Realismo Contemporáneo
 
La contemporaneidad en el universo de las artes visuales ha llegado a instancias donde los límites parecieran desplazarse siempre un paso más adelante y así habilitar nuevas formas expresivas y creativas. La necesidad del cambio permanente, la exigencia de la inmediatez, ofrecen un panorama desafiante y alentador pero al mismo tiempo, descoloca a muchos artistas que comienzan a sentir cierta incomodidad, como si su trabajo quedase encerrado en el pasado, respondiendo a una composición discursiva que,  por tan "tradicional",  se ve obligada a justificar su vigencia para no quedar obsoleta. Técnicas y estilos que podrían ser dignos exponentes del arte moderno de los siglos XIX y XX, son cuestionados desde las demandas que impone lo contemporáneo y hay quienes logran sostener sus elecciones estéticas aunque sin dejar de problematizarlas.
 
Charly Galuppo es dueño de una obra de factura exquisita y alto virtuosismo técnico. Es exactamente el tipo de obra que frente a muchas de las propuestas artísticas contemporáneas, se presta a debate por su fuerte impronta realista. ¿Es válida en la escena actual la persistencia de ciertas elecciones estéticas que parecieran responder a otro tiempo?. 
 
En mi opinión, la democratización sin precedentes que experimenta el siglo XXI, habilita la posibilidad del "todo vale", pero eso debe ir  acompañado de interrogantes que pongan en crisis la obra. A través de los años y sus distintas series, la obra de Charly ha logrado mantener la esencia del realismo que lo construye a él como persona pero también como el artista que se despega de la mímesis sutilmente, que introduce la indeterminación en un modo de representación que no habilita el error ni las interpretaciones más allá de una réplica cuasi fotográfica de la realidad. 
 
Elegir  distanciarse de esos "debe" que impone el realismo como "ismo" artístico y al mismo tiempo seguir haciendo pie en sus fundamentos, es el equilibrio buscado entre cuestionar los límites pero sin traicionar la identidad de la obra. Una obra que focaliza en la realidad como referente pero donde la ilusión hiperrealista se desvanece en los detalles que denuncian el alejamiento del acabado preciso.
 
Entiendo que solamente aquel que maneja a la perfección una técnica  es capaz de utilizarla aún para fines, en principio, contradictorios a su propia naturaleza.  Los quiebres son evidentes en el trabajo de Charly Galuppo: el uso dramático de la paleta en los cuerpos de los personajes, las incómodas y mínimas pero notorias indefiniciones donde esperamos precisión, las insinuaciones de lo apenas esbozado, las telas que pasan de los grandes formatos que nos sumergen en la acción, hasta pequeños e íntimos relatos.
 
Sin embargo, aun en la ruptura, hay constantes que atraviesan todas las series y van cobrando mayor presencia si las comparamos cronológicamente: la figura humana persiste en su rol protagónico,  siendo mayormente mujeres jóvenes que se nos revelan desde alguna parte de su cuerpo que será el encargado de invitarnos a participar de la obra para que luego intentemos construir el relato. Porque no vamos a encontrar muchos rostros que nos guíen; los rostros, por lo general, nos evitan.
 
Distintos recursos permiten alejar los rostros del primer plano: ojos cerrados, cabezas giradas, cuerpos de espalda, la mirada seccionada o literalmente velada. Como si todo aquello que puede y logra transmitir un rostro que interpela con sus ojos,  estuviese reservado solamente para el artista y él decide no compartirlo con el espectador. Y este dato enlaza perfectamente con el hecho que la figuración que maneja Charly, necesita de la presencia de la fotografía como principal aliada; es ella la que permite que todas las pinturas partan del registro en película.
 
Es interesante el caso de su serie más reciente, Bruma Púrpura, donde son las mismas protagonistas de las pinturas las encargadas de tomar registro de su entorno inmediato con una cámara provista por el artista y será él quien, finalmente, haga la selección creativa y el “corte” final sobre ese material provisto de primera mano. Y solamente podrá trabajar desde la materia prima que le traigan como punto de partida: esas imágenes tomadas por ellas para él, donde lo que no se haya fotografiado, no se podrá inventar o reponer. Un juego que consta de dos instancias: el azar encerrado en una cámara de fotos que lleva en sí el registro incierto de la mirada del otro y luego, la intención del artista que tiene que desgajar su punto de vista a partir de lo que le es dado. 
 
Charly Galuppo es un artista realista y su obra es tan contemporánea como puede serlo cualquier otra obra que busque poner en jaque las convenciones de la representación, que incorpore la reflexión y presente un desafío para el espectador proponiéndole una nueva perspectiva.  Pero también un desafío para el propio artista al correrlo de un espacio donde se copie a sí mismo sin más, o caiga en el lugar común de hacer gala de la técnica que domina con maestría.
 
 
Lic. María Carolina Baulo, 2016

 

 
 
Buceando en la intimidad
 
Si algo sostiene a la pintura durante tantos siglos, si todavía vemos en ella a un medio con la legitimidad para interpelarnos, si sus imágenes aún pueden causar una respuesta emocional en quien las mira, es sin lugar a dudas porque en ella encontramos una clave que nos conecta con el tiempo en el cual vivimos. Las grandes obras maestras comparten esta cualidad. Cada vez que nos acercamos a una pintura significativa, no podemos dejar de divisar la trama de su contexto epocal impregnada en su superficie, como si fuera una capa o una pincelada más.
 
En las pinturas de Charly Galuppo se percibe, ante todo, esta marca epocal. No sólo por la manera en que interactúa con la fotografía – la gran productora de imágenes de nuestra contemporaneidad –, sino además, porque estas imágenes llaman la atención sobre una de las grandes transformaciones de nuestro tiempo: la puesta en circulación pública de la intimidad, que las redes sociales naturalizan y los medios de comunicación proyectan hacia el terreno del espectáculo.
 
En efecto, Galuppo explora una intimidad que no es propia. Se interna en el universo vital de unas chicas adolescentes cuya cotidianidad transcurre entre la puerilidad, el hastío y la seducción permanente, y lo retrata con la serena minuciosidad de un cirujano. Para esto, parte de fotografías tomadas por las protagonistas, quienes imprimen su mirada participante a las situaciones y los encuadres. Una mirada que – a su vez – está atravesada por las configuraciones visuales de nuestro tiempo y que oscila entre la instantánea, la curiosidad espía y la selfie.
 
Por decisión propia, el artista resuelve no intervenir sobre la elaboración de la toma; a lo sumo, aporta algunas intensidades autorizadas por su oficio de pintor. Mantiene los colores desnaturalizados por los cambios de iluminación, las sombras que borran los detalles de los objetos a contraluz, la promiscua claridad resultante de la sobreexposición del flash. Retiene los encuadres mal construidos, las deformaciones del lente gran angular, el desvanecimiento de los cuerpos en movimiento. Reproduce hasta el detalle más inútil o el elemento más indiferente a la composición. Pero pone un énfasis especial en la traducción de sutilezas, como la trasparencia de un vestido, un pliegue o los patrones repetitivos de un encaje, que dirigen la atención – a veces inconscientemente – hacia lugares incómodos de la representación. Estos toques ponen al desnudo la inquisición voyerista que se oculta detrás de la mirada prestada, y que el artista hace propia y transfiere – no sin cierta animosidad o perversión – al espectador.
 
De la vasta producción de registros cotidianos obtenidos por las jóvenes colaboradoras, Galuppo elige una ajustada cantidad para llevar adelante su proyecto. La serie Bruma púrpura (2012-2016) es el resultado de un recorte que toma la forma de un relato, aunque sea involuntario. A través de las pinturas que la componen – que conservan el formato fotográfico – accedemos a una suerte de álbum de imágenes que se parece poco a los antiguos álbumes familiares y mucho más a los que encontramos hoy en Facebook o Instagram. De ahí que el relato se presente como episódico y fragmentario: unos momentos de diversión grupal en la piscina, algún juego sensual para la cámara, un par de instantes robados cuando las fotografiadas no se dan cuenta, ciertas situaciones de remanso o distensión. El conjunto conforma una semblanza; quizás, un retrato generacional. De hecho, la identidad de las chicas está elidida en la mayoría de las tomas.
 
El tema de la intimidad distrae la atención sobre un punto importante del trabajo de Charly Galuppo. Y es que, a pesar de reproducir situaciones asociadas con ciertos espacios privados, su aproximación revela un distanciamiento singular. No se trata simplemente de la lejanía establecida por la ubicación de la cámara – que por lo general es bastante grande para fotografías de tipo intimista –, sino que, lo que se percibe como distante, es el propio posicionamiento del autor.
 
En la precisa duplicación de las imágenes-modelo, Galuppo evita trascender la superficie para involucrarse con sus personajes. Más bien, prefiere contemplarlas, auscultarlas, comprenderlas desde la distancia. Pero no ir más allá. En el retrato tradicional de los grandes maestros de la pintura, se valoraba mucho más la capacidad del artista para penetrar en la interioridad de sus modelos que su virtuosismo para reproducir exactamente su configuración exterior. De ahí que muchos de ellos modificaran el retrato con el fin de enaltecer la figura de quienes les habían comisionado el trabajo. También hubo algunos – como Goya – que se burlaron de sus retratados al traspasarlos a la tela. En cambio, Galuppo adopta la mirada contemporánea del etnólogo – que Hal Foster analiza en su libro El retorno de lo real (1996) – como si fuera el testigo de una realidad que se desarrolla frente a sus ojos y merece ser preservada para la posteridad, pero sin perturbación. La distancia favorece el punto de vista analítico, la visión crítica, la observación atenta. Y se opone a la obscena proximidad – a decir de Jean Baudrillard – que caracteriza a las imágenes que promueven los medios de comunicación.
 
Andy Warhol dijo alguna vez que le hubiera gustado ser una máquina. Sin embargo, aunque Charly Galuppo pareciera actuar como tal, es claro que su objetivo no es ese. Galuppo no renuncia al lugar del autor. Es consciente de este lugar, lo valora y lo practica. En sus obras hay una intención clara de examinar el mundo en el que vivimos e invitarnos a meditar sobre él. Y al hacerlo, resalta una de las mayores potencialidades que han caracterizado a la pintura a lo largo de toda su historia.
 
Rodrigo Alonso, 2016

 

 

ARTISTAS PARTICIPANTES

  

Charly Galuppo

 

Buenos Aires, 2 de febrero de 1976
 
Formación
2015            Workshop La fotografía en el Arte Contemporaneo de Vivian Galban
2013-2012    Taller de Análisis de Obra de Ananké Assef
2011            Taller de Pintura de Carolina Antoniadis
 
2008            Dibujo de modelo vivo en la Asociación Estímulo de Bellas Artes
2007-2008    Dibujo y pitura en Taller Sur, del maestro Alberto Delmonte
2003-2007    Taller de Pintura de Ana María Mugnani
2001-2002    Taller de Fotografía Color y Blanco y Negro, Ricardo Martiniuk
2001            Diseñador Gráfico, UBA (Universidad de Buenos Aires)
 
Premios
2015 Mención en el Salón Nacional de Pintura, Buenos Aires, Argentina
2009  2do Premio, Salón SAAP (Sociedad Argentina de Artistas Plásticos)
2006  1er Premio, Galería Braque, Buenos Aires, Argentina
2006  3er Premio, Galería Espacio 10, Buenos Aires, Argentina
2003  1er Premio, Salón Nacional FAF (Federación Argentina de Fotografos), Bs As, Argentina
2003  1er puesto concurso de fotografía UADE 2003.
 
Exposiciones Individuales
2012  “El desplazamiento de la realidad”, Espacio de Arte QuintoCe, Bs As, Argentina
2009  Museo Metropolitano, Buenos Aires, Argentina
2008  Galería Town House Barrancas, Buenos Aires, Argentina
2007  Universidad de Belgrano, Buenos Aires, Argentina
2007  Centro Cultural Pueblo Blanco, Punta del Este, Uruguay
2006  Galería Braque, Buenos Aires, Argentina, Argentina
2003  UADE (Universidad Argentina de la Empresa), Fotografía, Buenos Aires, Argentina
 
Exposiciones Colectivas (selección)
2015 Salón Nacional de Pintura, Palais de Glace, Buenos Aires, Argentina
2013  Palacio Duahu, Park Hyatt Buenos Aires, Argentina
2012  Galería Zurbarán, Buenos Aires, Argentina
2012  Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Argentina
2012  Palacio San Miguel, Buenos Aires, Argentina
2012  Palacio Duahu, Park Hyatt Buenos Aires, Argentina
2010  Buenos Aires Photo 2010, Palais de Galce, Buenos Aires, Argentina
2009  Museo Fundación Rómulo Raggio, Buenos Aires, Argentina
2007  Expotrastiendas ´07, Centro Municipal de Exposiciones de la Ciudad de Bs As, Argentina
2006 Expotrastiendas ´06, Centro Municipal de Exposiciones de la Ciudad de Bs As, Argentina
2003     UADE (Universidad Argentina de la Empresa), Fotografías, Buenos Aires, Argentina
 
ars omnibus auspician Buenos Aires Gobierno de la ciudad Ley de mecenazgo Itau Cultural Satelital Artebus