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Federico Fellini


Rímini. Italia (1920-1993)

Nació el 20 de enero de 1920 en Rimini, a orillas del mar Adriático en Italia.

Se educó en colegios católicos, al terminar el Liceo se trasladó a Roma, donde trabajó como caricaturista, periodista (articulista), libretista en el teatro de variedades y autor de guiones cinematográficos.

 

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Federico

Obtuvo su primera gran oportunidad cinematográfica colaborando en los
guiones de dos de los grandes filmes clásicos neorrealistas, “Roma ciudad
abierta” (1945) y “Paisá” (1946), ambas de Roberto Rossellini. Fue en la
segunda de estas películas donde dirigió su primera escena. Cinco años más
tarde debutó como codirector junto a Alberto Lattuada, un realizador ya
consagrado, con la comedia neorrealista “Luci del varietà” (1950), de la cual
también fue coguionista con Ennio Flaiano y Tullio Pinelli, quienes seguirían
siendo sus colaboradores en gran parte de su filmografía. “Luces de
variedad” se trata de la historia de un grupo de cómicos itinerantes, y en ella
ya aparece Giulietta Masina, su esposa desde 1943. En este filme, como dice
el crítico y teórico francés H. Agel “ya se encuentran todos los mitos de Fellini
y se anticipan todas sus obras futuras“. “El jeque blanco” (Lo sceicco
bianco) (1952), será su primera dirección en solitario. En ella también se
perciben algunas de las constantes luego reconocibles en el director: El
tratamiento de la gran urbe Romana como espectáculo en sí mismo, la
contención expresiva de los actores, los personajes caricaturescos y el circo.
“Los inútiles” (I vitelloni) (1953), segunda comedia de Fellini, convertida hoy
día en todo un clásico del cine italiano. Feroz sátira contra la amoralidad de la
vida social de la Italia de entonces, se interna en el patetismo y la acidez que
caracterizará su posterior filmografía. En 1953 participa en el filme episódico
“L’amore in città” (El amor en la ciudad). Esta película dirigida por notables
directores de la época, fue gestada por Cesare Zavattini, uno de los
principales impulsores del neorrealismo. A Fellini le pertenece el episodio
“Agenzia matrimoniale”. “La Strada” (1954), ganadora del Oscar a la mejor
película extranjera. Se trata de una particular y poética historia, donde una
chica muy humilde y algo especial, considerada deficiente mental, es vendida
por su madre a un artista callejero por un kilo de salame, medio kilo de queso,
una botella de vino y 10.000 liras. Este filme lo lanzó a la fama junto a su 2
esposa, la actriz Giulietta Masina, y registró su alejamiento del neorrealismo a
favor de la poesía, la imaginación desbordada y cierto estilo lirico y
surrealista. “El cuentero” (Il bidone) (1955) y “Las noches de Cabiria” (Le
notti di Cabiria) (1957) consolidaron su carrera, que conquistó una nueva
cumbre con “La dolce vita” (1960), un punto de inflexión en su filmografía y
en la dell cine mundial. Se trata de una sátira implacable de la sociedad
italiana de ese momento, que fue condenada por la iglesia católica y se
convirtió en un éxito mundial de taquilla. En 1962 participa por segunda vez
en un filme grupal, también ideado por Casare Zavattini, llamado “Boccaccio
’70”, compuesto por cuatro actos, Fellini dirigió el episodio titulado “Las
tentaciones del doctor Antonio”. Aclamado como cronista de la vida
contemporánea, Fellini deslumbró de nuevo al público tres años más tarde
con “Ocho y medio” (1963), en la que se satiriza a sí mismo como un
director célebre que atraviesa una profunda crisis existencial y creativa. La
disolución de las fronteras entre fantasía y realidad dominó también la
autobiográfica “Giulietta degli spiriti” (1965), en la que Masina encarna a
una mujer burguesa que acuciada por los celos se interna en un mundo de
fantasías alucinatorias. “Tres pasos en el delirio” (1968), es la transposición
de tres cuentos de Edgar Allan Poe, en la que Fellini dirige el episodio titulado
“Toby Dammit”. Inspirada en el clásico de Petronio, “Satyricon” (1969) se
erigió cuatro años más tarde como la cinta más heterodoxa y fantasmagórica
de Fellini, con las aventuras de dos bisexuales que transitan por un mundo
pre-cristiano colmado de personajes grotescos e imágenes oníricas de
desnudez, sexo y violencia. Elogiado por muchos como el precursor de un
nuevo cine que ignoraba todas las convenciones y afirmando su indiscutida
condición de “autor”, realiza algunas de sus películas más personales e
inclasificables, en las cuales agudiza la originalidad de su mirada, legándonos
películas e imágenes memorables, como “Fellini Roma” (1972), un
homenaje delirante a su ciudad de adopción, “Amarcord” (1974), meditación
autobiográfica de sus vivencias en la ciudad de su infancia y adolescencia, y
“Casanova” (1976), una extraordinaria película sobre el mítico amante
italiano. Durante los ochenta, se vio más de una vez en dificultades para
financiar sus proyectos, calificados por algunos de inaccesibles, síntoma del
rumbo que tomaba la industria del cine. Obtuvo nuevos éxitos con “Y la nave 3
va” (1984), “Ginger y Fred” (1986) y “Entrevista” (1987), un examen
nostálgico de su carrera como cineasta, protagonizada por algunos de los
integrantes del equipo técnico y actoral que junto con Masina y Mastroianni lo
acompañó durante toda su carrera. Se despidió del cine con “La voz de la
luna” (1990), interpretada por Roberto Benigni y Paolo Villaggio, dos
emblemáticos actores cómicos italianos. Tras recibir un Oscar honorífico a la
trayectoria en marzo de 1993, muere el 31 de octubre de ese mismo año,
consagrado ya como uno de los máximos artistas del cine de todos los
tiempos.
Lic. Lilian Morello


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ARCHIVO

2005

16.12.2005

Federico Fellini y la Dolce Vita en fotos

Centro Cultural Borges




 
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